EL COLLAR DE LA PALOMA

Me quedé con ella a solas,

sin más tercero que el vino,

mientras el ala de la tiniebla nocturna

se abría suavemente.

Era una muchacha sin cuya vecindad

perdería la vida.

¡Ay de ti!

¿Es que es pecado este anhelo de vivir?

Yo, ella, la copa, el vino blanco y la oscuridad

parecíamos tierra, lluvia, perla, oro y azabache.

Ibn Hazm de Córdoba

(Córdoba, 994 –  Montíjar, 1063)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s